Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Hay más tiempo que vida.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Jugarse hasta la camisa.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Peor es mascar lauchas
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Ser feliz como pez en el agua
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Cada altar tiene su cruz.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Fía mucho, más no a muchos.
No siempre es mejor el que más te gusta.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Niños y viejos, todos son parejos.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
No todo el que llora, de pena llora.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Bien casada, o bien quedada.
La prisa es la madre de la imperfección.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Al pan se arrima el perro.