Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Fiado has, tu pagarás.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Dios castiga, pero no ha palo.
En amores, los que huyen son vencedores.
Se defiende más que un gato boca arriba.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Saber dónde aprieta el zapato.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
El hablar bien, poco cuesta.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Una manzana roja invita piedras.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Donde hay orden, hay bendición.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
El amor lo perdona todo.
Inclinar la balanza.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
De todos modos, Juan te llamas.
Echando a perder se aprende.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Tiene más vida que un gato.
Es ley la que quiere el rey.
El que no te ama, burlando te difama.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Hombre anciano, juicio sano.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.