Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
La mujer es gente en la letrina.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
El ladrón no roba jamás una campana.
Nunca llueve a gusto de todos.
Nadie da sino lo que tiene.
Cada oveja con su pareja.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
No te pegues que no es bolero.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
Cada cual se cuelga lo que mata.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Mente sana, cuerpo sano.
Una en el papo y otra en el saco.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
La espina saldrá por donde entró.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Parecer uña y carne.
Quien cae no tiene amigos.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.