Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Los refranes no engañan a nadie.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Amor es el verdadero precio del amor.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Ver para creer.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
La mentira nunca muere de vieja.
Buena razón quita cuestión.
De sabios es variar de opinión.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
La fuerza vence, la razón convence.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
El amor primero es el único verdadero.
Cuenta errada, no vale nada.
Pocas palabra y muchos hechos.
Más vale callar que con borrico hablar.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Calumnia, que algo queda.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
En el pedir no hay engaño.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
Modestia exagerada, modestia falsa.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.