De lo que no veas, la mitad sólo creas.
La verdad no peca pero incomoda.
La verdad padece, pero no perece.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
El que algo teme, algo debe.
Lo dicho, dicho está.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Cada uno dice quién es.
Hay que ver para creer.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Un espejo no sabe ser embustero.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Agua turbia no hace espejo.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Bienes y males, a la cara salen.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
De lejos parecen y de cerca son.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Fuego sin humo puede haber; pero humo sin fuego no puede ser.
Hablar por referencias es casi mentir.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
La carta no se pone colorada.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
La llaga sana, la mala fama mata.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Las piedras no hablan.
Le puso el dedo en la llaga.
Llegó el momento de la verdad.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Ni miento ni me arrepiento.