Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
Con una rueda, no anda una carreta.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Al buen jugador la pelota le viene.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Haber gato encerrado.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Con putas y bretones pocas razones.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Sal derramada, quimera armada.
Febrerillo, mes loquillo.
Un padre puede mantener diez hijos, diez hijos no pueden mantener a un padre.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
La causa no justifica el motivo.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
A la mejor cocinera, se le va un tomate entero.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
A donde te duele, ahí te daré.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
El nuevo paga novicial.
La prisa produce desperdicios.