Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Comer sin vino, comer canino.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Del tronco caído todos hacen leña.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
El pescador de caña, más come que gana.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Al niño que llora le dan pecho.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
La buena mula en el establo se vende.
Por puerta abierta ladrones entran.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Antes huir que morir.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Tanto pedo para cagar aguado.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
La necesidad hace a la vieja trotar.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
No me tientes Satanás.
El frío conoce al encuero.
Estas son de mi rodada.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
No es lo mismo una leyenda hebrea que una vieja leyendo hebria.
El que se casa, quiere casa.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
La zorra nunca se mira la cola.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
De ensalada, dos bocados y dejada.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.