Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Esa es carne para los perros.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
La necesidad carece de ley.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Excelente está la Hercilia, para sacarle familia.
Por do salta la cabra salta la que mama.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
En el bosque no hay pájaros gordos.
La sagre es más espesa que el agua.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
El que madruga, es sereno.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
La gente agradecida es gente bien nacida.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Cada mochuelo, a su olivo.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
El mandar no admite par.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
A ruin, ruin y medio.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Lo pasado, pisado.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
A cada puerta, su dueña.