Día nublado engaña al amo y al criado.
Barco con tormenta, en cualquier puerto entra.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Badajo alto, campana rota.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
A cada cajón, su aldabón.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
La Cruz, la viña reluz.
Día de agua, taberna o fragua.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
De día beata, de noche gata.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Hacer oídos de mercader.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Esta es la gota que derramo el vaso.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Valgan las llenas, por las vacías.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Amor de gato se ve por el tejado.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Todas las cosas pasan como el viento.
Vamos a ver dijo el ciego.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Pan a hartura y vino a mesura.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario