Leer entre renglones.
Miren quién habló, que la casa honró.
Dar en el clavo.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Bien o mal, junta caudal.
Más viejo es el viento y aún sopla.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
El que no mira, suspira.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
El diablo está en los detalles.
Quien más tiene, menos suelta.
Esta bien que sea el encaje; pero no tan ancho.
Casarse bajo el palo de la escoba
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Madre muerta, casa deshecha.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
El tiempo vuela, que se las pela.
Por el becerro se amansa la vaca
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Porfía mata venado, que no venablo.
Mata, que Dios perdona.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
Campana cascada, nunca sana.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Poco y entre zarzas.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.