Bocadito regular, que se pueda rodear.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Jornada emprendida, medio concluida.
Sacar las castañas del fuego.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Ave que vuela, a la cazuela.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Bien está el pájaro en su nido.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
A cena de vino, desayuno de agua.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
El amor entra por los ojos.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
A ruin, ruin y medio.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Abril frío, poco pan y poco vino.
El día de las Candelas, entra el sol por las callejuelas.
El pan con hartura y el vino con mesura.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
De Jaén, o fuleros o malajes.
¡Chínchate un ojo!
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El sol sale para justos y pecadores.
Los cascos salen a la botija.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Madruga y verás; busca y hallarás.