El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
De chica candela, grande hoguera.
Casa ordenada, casa salvada.
Los casados, casa quieren.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Más difícil que abrir una tienda para comerciar es mantenerla abierta.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
Amanecerá y veremos.
Buen comedor, buen dormidor.
Dar un cuarto al pregonero.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Casa vieja todo es goteras.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
La verguenza, cuando sale ya no entra.
A burra vieja, albarda nueva.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Casa en canto, y viña en pago.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Hacer pinitos.
Obra acabada, a dios agrada.
A consejo ido, consejo venido.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
A otra cosa mariposa.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
El vicio, saca la casa de quicio.
A buenas horas, mangas verdes
La comida entra por los ojos.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Entra, bebe, paga y vete.
El Juez, derecho como la viga del techo.