La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Día de agua, taberna o fragua.
A quien da y perdona, nácele una corona.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Hay que predicar con el ejemplo.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
El amor no respeta a nadie
El éxito es la realización progresiva de un sueño.
Mala es la llaga que con vino no sana.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Las obras, con las sobras.
Baños, hasta los cuarenta años.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Más aburrido que bailar con su hermana.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Amor con amor se paga.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Llegar y besar el santo.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Cuanto mayor es ventura, es menos segura.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
El abismo lleva al abismo
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
A donde va la gente, va Vicente.
A veces se llora de alegría.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Del agua mansa se asombra el perro.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.