La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
De broma en broma, la verdad se asoma.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
La obligación es primero que la devoción.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
La belleza más divina, también defeca y orina.
Interés, cuánto vales.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Barba bien bañada, medio rapada.
Donde hay nobleza, hay largueza.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Mujer precavida vale por dos.
Adorar al santo por la peana.
Buena fama, hurto encubre.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
La edad primero que la belleza.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Como la espada, así la vaina.
La ignorancia es madre de la admiración.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
La ventura es paño que poco dura.