La ventura es paño que poco dura.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Dueña que mucho mira, poco hila.
La burla, para quien le gusta.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
La adoración es una admiración trascendental
A burlas, burlas agudas.
La envidia es carcoma de los huesos.
Nuestro gozo en un pozo.
Del ahorro viene la posesión.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Más ordinario que una monja en guayos.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Antes de criticar, mírate la cola.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
A palabras vanas, ruido de campanas.
La confianza da asco
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Antes muerte que vergüenza.
La envidia acorta la vida.
La fantasía es necesariamente inútil
La libertad vale más que el oro
Del mirar nace el desear.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
La envidia es una mala consejera.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Vale más saber que tener.
Para ser bella hay que ver estrellas
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Los celos son el amor propio de la carne
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Faldas largas, algo ocultan.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.