Lo escaso es siempre lo más bello.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Todo en la vida tiene su medida.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
A confite de monja pan de azúcar.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Más vale estar pelada que amortajada.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Buena vida, arrugas tiene.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Para el avaro, todo es caro.
A gran pecado, gran misericordia.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Todo amor tiene su gasto
Toda demasía enfada y hastía.
Remo corto, barca pequeña.
El oficio quita el vicio.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Cada ollero alaba su puchero.
Cada cual mire por su cuchar.
El interés tiene pies y yo también.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Más da el duro que el desnudo.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Cada día trae su propio afán.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Mal de muchos, consuelo de tontos.