Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Me hizo sudar la gota gorda.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Dos capitanes hunden el barco.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Toda desgracia es una lección.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
El necio cree que todo lo sabe.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Hace más la raposa que la curiosa.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
El cliente siempre tiene la razón.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
El hablar mismo idioma.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Lo que no conviene no viene.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
A casa vieja, portada nueva.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Hablar por la boca del ganso.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Lo que va viene.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Para poca salud, más vale morirse.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Cabello luengo y corto el seso.
Callen barbas y hablen cartas.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas