Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
El hablar es plata y el callar es oro.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Favores harás, y te arrepentirás.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
El cliente siempre tiene la razón.
Besugo de enero vale un carnero.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
El dar y el tener, seso ha de menester.
A brutos da el juego.
Daño merecido, no agravia.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Lo barato, sale caro.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Vale más tener que no desear.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Peso y medida, alma perdida.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
La esperanza alegra el alma.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Bienes y males, a la cara salen.