Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
Cuatro ojos ven más que dos.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
El más fuerte teme a la muerte.
Caer para levantarse, no es caer.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
El uso es maestro de todo.
La verdadera amistad es inmortal.
El papel puede con todo.
Juntos en las duras y en las maduras.
El interés tiene pies y yo también.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
Caro compró el que rogó.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
A su tiempo maduran las brevas.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El tiempo aclara las cosas.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Dar una de cal y otra de arena.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
La verdad siempre sale a flote.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Ni lava ni presta la batea.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
A falta vieja, vergüenza nueva.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Hace más el que quiere que el que puede.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.