Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Hacer una cosa en un avemaría.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Las novedades son la sal de la vida.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Paciencia y barajar.
La prudencia nunca yerra.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Cada ollero alaba su puchero.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Nada creas, sino lo que veas.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Ante la duda, abstente.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Que aproveche como si fuera leche.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Decir, me pesó; callar, no.
Cada cual ha de llevar su carga.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El vino puro dirá quién es cada cual.
La vida es grata, a quien bien la acata.