Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
A buen santo te encomiendas.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Nadie da sino lo que tiene.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Joven intrépido no deja memoria.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
El buen alimento cría entendimiento.
Comprar al pobre, vender al rico.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Del necio, a veces, buen consejo.
A escote, no hay nada caro.
Nadie es mejor que nadie.
Al que obra bien, bien le va.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Amor con amor se paga.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Obras vea yo; palabras, no.
El buen instrumento saca maestro.
Mientras hay alma, hay esperanza.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
A gran pecado, gran misericordia.