Agua, como buey; y el vino, como rey.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Del pollo en enero, hasta las plumas valen dinero.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Date buena vida, temerás más la caída.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Presto rico, presto pobre.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Los buenos modos agradan a todos.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
El buen vino en vaso chico.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Cuenta y razón conserva amistad.
Madurar viche.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Más vale la seguridad, que la policía.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Cosa rara, cosa cara.
El vicio, saca la casa de quicio.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Campo florido, campo perdido.
Pesar compartido, pronto es ido.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Malo vendrá que bueno me hará.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Con afán ganarás pan.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Mas vale ser afilador que labrador.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Nadie sabe lo que vale el agua hasta que falta.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
El sabio calla, el tonto otorga.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.