Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Armas y dineros quieren buen dueño.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Llegó el momento de la verdad.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Dar caramelo.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Comida que escasea, bien se saborea.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Para muestra basta un botón.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Variante: Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Buena carrera del buen caballo se espera.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Lo prometido es deuda.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Hay que dar el todo por el todo.
Abril, siempre fue vil.
En amores, los que huyen son vencedores.
El que poco pide, poco merece.
Mal vinagre o buen jerez, para mi todo es igual.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
De tales devociones, tales costurones.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Nada necesita quien tiene bastante.