La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Se encontró con la horma de su zapato.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Racimo corto, vendimia larga.
Ir de capa caída.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
A todo marrano le llega su diciembre.
Más da el duro que el desnudo.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Nada tiene al que nada le basta.
Después de el lunes viene el martes.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Mal acaba quien mal anda.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Buen podador, buen viñador.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Cada uno se apaña según tiene maña.