Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
La libertad vale más que el oro
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Por San Martín deja el cerdo de gruñir.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Caballo corredor, pronto se cansa.
De lo bendito, poquito.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Feo, pero con suerte.
Se goza más amando que siendo amado
A gran prisa, gran vagar.
Juntos en las duras y en las maduras.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Hasta el rabo, todo es toro.
La más fina mula, patea y recula.
Cuanto más gordo sea tu enemigo, mejor para vencerle. Es más fácil clavar un cuchillo en el buey que una uña en la pulga.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Al freír será el reír.
Septiembre frutero, alegre, festero.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
El que guarda siempre encuentra.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
No falta un burro en un mal paso.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
La risa hace buena sangre
No hay mejor lotería que el trabajo y la economía.
En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Con la muerte todo se acaba.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Las damas al desdén , parecen bien.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.