Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Torres más altas cayeron.
Lo que está por pasar pasará.
A mucho vino, poco tino.
Un clavo saca a otro clavo.
Campo abandonado, fuego proclamado.
El vino abre el camino.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
La suerte nunca da, solo presta.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
La abundancia mata la gana.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Para pelear se necesitan dos.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Tripa vacía, suena pronto.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Oir a todos, creer a pocos.
A gran calva, gran pedrada.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
Del que jura, teme la impostura.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Sacar las castañas del fuego.
Llegar y besar el santo.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Dios nos libre del día de las alabanzas.
La virtud es de poco sueño.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Alcanza, quien no cansa.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.