Quien tiene madre, muérasele tarde.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Pasión tapa los ojos a la razón.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Santo que no es visto no es adorado.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
En Agosto trilla el perezoso.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Andar el tiempo y vernos hemos.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Cántaro roto para tiesto vale.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Es más molesto no tener nada que hacer que tener mucho que hacer.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Reunión de pastores, oveja muerta.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
A falta de trigo, venga centeno.
Casa hecha, sepultura abierta.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Quien más tiene, menos suelta.
Al amo comerle y no verle.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
A pan duro, diente agudo.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
La tos seca es de la muerte trompeta.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Canción de la transición.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Sacar los trapos al sol.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Cuentas claras, amistades largas.