Hay quien no ve su camino.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Carta echada, no puede ser retirada.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El miedo no anda en burro.
Variedad es causa de amenidad.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Siempre hay un roto para un descosido.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
A confesión de parte relevo de prueba.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
El buen libro de las penas es alivio.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Incluso el día más largo tiene un final
El que madruga, es sereno.
Hombre harto, no es comilón.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Se goza más amando que siendo amado
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
Donde aprietan, no chorrea.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
El sueño es hermano de la muerte.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Nunca vivas pobre para morir rico.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.