La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Estoy que no me calienta ni el sol.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
A la vejez, cuernos de pez.
Días de mucho vísperas de ayuno.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
En Octubre, de la sombra huye.
El avariento nunca está contento.
Yo que callo, piedras apaño.
Quien cae no tiene amigos.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
A buey viejo, pasto tierno.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
A falta de olla, pan y cebolla.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
El sueño quita el hambre.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Nunca llueve a gusto de todos.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Agosto, frío el rostro.
Más vale tuerta que muerta.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
La suerte no es para quien la busca.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.