¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Al mal tiempo, buena cara.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Despacito por las piedras
El que se afloja se aflige.
Mal se conforma con el viejo la moza.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Hechos son amores y no buenas razones.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Bailar con la más fea.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Hablar con el corazón en la mano.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Sayo que otro suda, poco dura.
En vender y comprar, no hay amistad.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Gente pobre no necesita criados.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Más obrar que hablar.
El tiempo vuela, que se las pela.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
A la de tres va la vencida.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.