Lo que ha de ser, va siendo.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Dos es compañía, tres multitud.
Hacer agua los dientes.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Compra lo que no has menester y venderás lo que necesites.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Fraile convidado echa el paso largo.
La práctica perfecciona.
Caminando se hace de mulas Petra.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Por pedir, nada se pierde.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Menos correr y más hacer.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
A la par es negar y tarde dar.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Paja triga hace medida.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Las cosas lo que parecen.
pajero como tenedor de oveja.
Más vale dar que la carga llevar.
Cazador con levita, quita, quita.
Para muestra basta un botón.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
De boca para fuera.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Borrón y cuenta nueva.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Hacérsele a uno el campo orégano.