Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Ya no soy quien solía ser.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Al mal tiempo, buena cara.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Ayer putas y hoy comadres.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Tiempo pasado siempre es deseado.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Pagan justos por pecadores.
Un buen día vale por un mal mes
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Guardóse de la mosca y le comió una araña.
No sufras por calenturas ajenas.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Una y no más Santo Tomás.
Hazte responsable de tus actos.
El amor entra por la cocina.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.