Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
El que no cae no se levanta.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Buena muerte es buena suerte.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Me dejó como la guayabera.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Libro cuya lectura no te mejore, quizás te empeore.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Hay que ver para creer.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Amor breve, suspiros largos
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
El que va para viejo va para pendejo.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Amor de gato se ve por el tejado.
De refrán y afán pocos se librarán.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Del agua mansa se asombra el perro.
Ni para Dios, ni para el diablo.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.