Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Dios aprieta pero no ahoga.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Del lobo un pelo.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Buena vida si refrenas tu ira.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
Más mueren de hartos que de faltos.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Leerle a uno la cartilla.
Justo peca en arca abierta.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Vecina de portal, gallina de corral.
Lo de balde es caro.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Por la plata baila el mono.
Deja al menos un huevo en el nido
Para los desgraciados se hizo la horca.
Lo que se ve, se aprende.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
El que tiene buba, ése la estruja.
Fiate de Dios y no corras.
Contra la gota, ni gota.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Zapatero a tus zapatos.
Más duro que sancocho de pata.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Sin precio no se han las mujeres.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.