El que tiene la plata pone la música.
Lo poco, nunca dio mucho.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Pase mayo, y pase pardo.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Pedir más es avaricia.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Al desdén con el desdén.
Al mal paso, darle prisa.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Donde lloran esta el muerto.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
La esperanza es el pan de los pobres.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
De bajada todos los santos ayudan
Dios tarda, pero no olvida.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
No hay don sin din.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.