El labrador para Octubre sus deudas cubre.
El arma es enemiga de su dueño.
Hacer el primo.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Molino que no muele, algo le duele.
Untar la carreta para que no chirrié.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
No falta un burro en un mal paso.
Barba roja, mucho viento porta.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Reloj y campana, muerto mañana.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Que cada zorro cuide su propia cola.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Cada dueño tiene su sueño.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Amante atrevido, de la amada más querido.
A buen juez, mejor pastor.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Poderoso caballero es don dinero.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Ofrecer el oro y el moro.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.