El amor tira más que una yunta de bueyes.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
El mucho joder empreña.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
A casa de tu tía, más no cada día.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Bien te quiero y mal te hiero.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Casa revuelta, huéspedes espera.
El peligro que no se teme, más presto viene.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Para el gusto se hicieron los colores.
La vida es un misterio, desvelalo.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
El que tiene la plata pone la música.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Mujer enferma, mujer eterna.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Andar con pies de plomo.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Se las sabe por libro
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Emborrachar la perdíz
Cuando el río suena es porque piedras trae
O la bebes o la derramas.
El monte tiene ojo.
Para enero, oliva en el brasero.