Lo único permanente es el cambio.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
El relajo es dulce después del trabajo.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Mediado enero, mete obrero.
Palabra dada, palabra sagrada.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
A dos palabras tres porradas.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
A misa temprano nunca va el amo.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Palo dado ni Dios lo quita.
No se pierde lo que se dilata.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Amigo viejo y casa nueva
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Tripa vacía, suena pronto.
Bien ama quien nunca olvida.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Buena vida si refrenas tu ira.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
El mejor sol es el que calienta hoy
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Un buen día vale por un mal mes
Verano fresco, invierno lluvioso, estío peligroso.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Idos y muertos, olvidados presto.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Cojo con miedo, corre ligero.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
La prisa es la madre de la imperfección.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Difama, que algo queda.