Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Con promesas no se cubre la mesa.
Buena vida, padre y madre olvida.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Amores reñidos, los más queridos.
Todo tiene un fin.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Donde mores no enamores.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
La suerte es de los audaces.
Mañana te lo dirá la vida.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Un suspiro es poco alivio.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
En chica cabeza caben grandes ideas.
A donde va encuentra un problema
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Quien bien imagina, llámese adivina.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Como turco en la neblina.
Hombres de noche, muñecos de día.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Date buena vida, temerás más la caída.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
El ojo quiere su parte
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
No te duermas entre las pajas.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
A batallas de amor, campo de plumas.