Dichosos los ojos que te ven.
Año de nieves, año de bienes.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Hoy arreboles, mañana soles.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Cuando me despierte me llamas.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
A palabras vanas, ruido de campanas.
La vida es un misterio, desvelalo.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
Gente parada, malos pensamientos.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Quien sabe, sabe.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Durmiendo es, y me canso, ¿qué no sería trabajando?.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Pueblo chico infierno grande.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Dar al olvido.
Amigos pobres, amigos olvidados
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
La morena, de azul llena.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Sigue los impulsos de tu corazón
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Zun de noche, se sube a un coche
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.