Iglesia, o mar, o casa real.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Ama el sol, el que tiene sombra
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Amor por cartas son promesas falsas.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Hijos casados, trabajo doble.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Este se mete como Juan por su casa.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Sé osado y serás afortunado.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Persevera en tu empeño y hallarás lo que buscas, prosigue tu fin sin desviarte y alcanzarás tu empeño, combate con energía y vencerás.
El jorobado no ve su joroba
Agrandado como alpargata de pichi.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Guagua que llora mama.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Peor es mascar lauchas
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Una buena campana se siente de lejos.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
A rey muerto, principe coronado.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Después de la resaca viene la pleamar.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.