No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
De uvas a peras.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Obra bien empezada, medio acabada.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Mejor prevenir que lamentar.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Está mal pelado el chancho.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
La paciencia es la llave del paraíso.
Barba hundida, hermosura cumplida.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
La razón la tiene Sansón.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Propagación mear no espuma.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
La buena vida no quiere prisas.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Buitres y milanos, primos hermanos.
De sabios es cambiar de parecer.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
¿De que vas, Santo Tomas?
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Necio es quien con necios anda.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
A camino largo, paso corto.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Dios, si da nieve, también da lana.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
La alegría todo mal espanta
Ni guinda chupada, ni moza besada.
O faja o caja.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.