Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Para colmo de males, tratar con animales.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
¿Usted qué come que adivina?
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Es de sabios, cambiar de opinión.
La sed por el oro, socava el decoro.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Visitas, pocas y corticas.
Hacer mangas y capirotes.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Obras vea yo; palabras, no.
Lengua malvada corta más que espada.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Las leyes y las mujeres han sido hechas para violarlas.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Roer siempre el mismo hueso
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Casa chica infierno grande.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Hablando se entienden los blancos.
Ruin amigo no vale un higo.
Poco freno basta, para la mujer casta.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
De mala vid, mal sarmiento.
El río pasado, el santo olvidado.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.