A mi, mis timbres.
Al endeble todos se le atreven.
El mejor sol es el que calienta hoy
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
A capar se aprende cortando cojones.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
A cualquier cosa llaman rosa.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Donde hay cariño, allí va el niño.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
El amor es ciego, pero ve a distancia
No hay mal que por bien no venga.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
El tono afectuoso cautiva el oido.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Sé cordero y te comerá el lobo.
El que las hace, las imagina.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
El buen vino sin ramo se vende.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Apaga la luz, Mañosón!
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
No hay linaje sin putas ni muladar sin pulgas.