Ya que no eres casto, sé cauto.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
A quien espera, su bien llega.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Esta bien que sea el encaje; pero no tan ancho.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Que mañana hay misa para los sordos.
Por lo que uno tira, otro suspira.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Más vale morir de risa que de ictericia.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Toda flor quiere ser fruto.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Mal mascado y bien remojado.
La llaga sana, la mala fama mata.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
Esto son habas contadas.
Maña y saber, para todo es menester.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Juntos pero no revueltos.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Más vale que sobre que no que falte.
Amistad de juerga no dura nada.
Hasta el rabo, todo es toro.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
El sexo nos hace perder la cabeza
Abril frío, poco pan y poco vino.
El que araña y muerde, poco puede.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
A caballero nuevo, caballo viejo.
No hay mal tiempo, solo ropa mala.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.