Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Quien la junta preside, casi siempre es quien decide.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Comida fría y bebida caliente, no hacen buen vientre.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Con el ingrato, no tengas trato.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Amor forastero, amor pasajero.
El pecado te acusa.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
No le pidas peras al olmo.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
Dame rojura y te daré hermosura.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Al que feo ama, bonita le parece.
Tenés cola que te machuquen.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
El llanto sobre el difunto.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
De mala vid, mal sarmiento.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Dan el ala para comerse la pechuga.