Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Cosa rara, cosa cara.
Las desgracias no vienen solas.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Jugar la última carta.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Hacerse la boca agua.
A gran culpa, suave comprensión.
Dar la última mano.
Todo salto tiene riesgo.
Tirar la casa por la ventana.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Fingir ruido por venir a partido.
Boca con duelo, no dice bueno.
La oportunidad se escapa por los pelos.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
La alegría intensa es cosa seria
Volverse humo.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Que dulce queda la mano al que da.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Abierto el saco, todos meten la mano.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Esto es de rompe y rasga.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
De la risa al duelo un pelo.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
La excepción confirma la regla.
La suerte está echada.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
A veces se llora de alegría.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Las apariencias engañan.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
La esperanza mantiene.
A quien no la teme, nada le espanta.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Bonitas palabras al más listo engañan.