El trompo mientras más lo lían más baila.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Al bobo, múdale el juego.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Antes de meter, prometer.
A un bagazo, poco caso.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
La buena obra, ella misma se loa.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Retírate, agua, y veré quien labra.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Callando el necio, se hace discreto.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
A consejo malo, campana de palo.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
El mundo es de los audaces.
Padecer cochura por hermosura.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
La prudencia nunca yerra.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Y el que llegó de Copiapo de las mechas lo saco.
Copas son triunfos.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
A cada paje, su ropaje.