El que mucho corre, pronto para.
Jugar bien sus cartas.
La alegría en el alma sana se cría.
La mejor palabra es la que no se dice.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
La cosa bien pensada jamás es errada.
A fullero viejo, flores nuevas.
Obras vea yo; palabras, no.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Ser el último orejón del tarro.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Lo raro es caro.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
En la duda, ten la lengua muda.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Mano de santo cura como por encanto.
El diablo está en los detalles.
Lo prometido es deuda.
Tapados como el burro de la noria.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Bodas largas, barajas nuevas.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
A buen señor, buena demanda.
Peor está que estaba.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Poco dinero, poco sermón.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
No hay regla sin excepción.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.