Callemos, que el sordo escucha.
A candil muerto, todo es prieto.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
El que no agradece, al diablo se parece.
Un loco hace ciento.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
De chica candela, grande hoguera.
Por el árbol se conoce el fruto.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
Primero la firmita y luego la camita.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Dar en el clavo.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Quien el primer golpe encaja, va ganando una ventaja.
La carrera de tonto se estudia pronto.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Maña y saber, para todo es menester.
De diestro a diestro, el más presto.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
El sol de enero, poco duradero.
Nada hay nuevo bajo el sol.
El tiempo vuela, que se las pela.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
La mujer golosa o puta o ladrona.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Al que da y quita le sale una jorobita.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Si hoy llovió, otro día hará sol.
Berenjena, ni hincha ni llena.
A mucho hablar, mucho errar.
Estas son de mi rodada.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.